miércoles, 29 de enero de 2014

En la costa oeste de los Estados Unidos, en el área de los Montes Apalaches, sitio en el cual, en los nacientes años cuarenta se daba inicio a una corriente musical con marcadas influencias extranjeras y que fue bautizada como Bluegrass, que para los especialistas es la génesis del Country, referente obligado del folclor en la Unión Americana, cuyos instrumentos de ejecución son el banjo, el violín, la mandolina, la guitarra y el contrabajo, con unas marcadas voces que entonan canticos donde los temas predilectos son el drama y el amor. A miles de kilómetros de distancia en el noroeste europeo en algunos pueblos de Bélgica, este ritmo tiene un nicho de seguidores y de personas que interpretan el Bluegrass con la misma calidad de los nativos norteamericanos. Esta contagiosa música es el telón de fondo de una historia que reúne a dos seres en universos distantes, en orillas separadas, en lo que tiene que ver con sus creencias religiosas, políticas y espirituales, pero que encuentran ese pedregoso camino de superar esas diferencias y conjugar un amor donde grandes altibajos entre la felicidad y el dolor, no solo los pondrán a prueba como pareja, sino donde descubrirán de que están hechos cada uno tratando de lidiar con la traumática enfermedad de Maybelle, la hija fruto de esta unión.
En una historia no lineal que va dando saltos en un lapso de 8 años, seremos testigos del romance que conforman Didier, un ateo amante de la cultura norteamericana con una solitaria vida que transcurre entre su banda de Bluegrass y su casa rodante, y Elise, una espiritual y creyente rubia, fanatica de los tatuajes que adivinamos no ha sido afortunada en sus relaciones anteriores; No podríamos hablar de amor a primera vista, pero una vez estos personajes se conocen, ninguno podría negar el fuerte magnetismo que los acerca. Lo que viene a continuación es una creciente y desbordada pasión donde el entendimiento en el sexo es casi perfecto. Cuando un embarazo no planificado hace tambalear la estabilidad de la pareja, el nacimiento de Maybelle, afianza los lazos de Didier y Elisa, hasta que aparece una maldición llamada Cáncer que ataca inmisericordemente la humanidad de esta pequeña; lo que sigue es un viacrucis de dolor y remordimientos  al interior de esta familia, donde afloran esos debates éticos y religiosos que nos sugieren reflexionar acerca de la fragilidad no solo del alma humana, sino tambien del amor.
The Broken Circle Breakdown, El Circulo del Amor se Rompe, es un largometraje que viene precedido de varios reconocimientos en diferentes festivales alrededor del planeta incluyendo la Berlinale y Tribeca,  aunque esta situación supondría un film muy atractivo, la sensación que deja es simplemente de un relato forzado, con unos personajes medianamente creíbles, abundante en situaciones facilistas que manipulan con recursos de melodrama los sentimientos del espectador, llevando el dolor a un nivel insano de saturación, con unos innecesarios saltos en el tiempo que en lugar de aportar, sacan al publico de la historia, y aunque es una coproducción entre Bélgica y Holanda, se ve una clara reverencia por parte de los realizadores de agradar a la audiencia de los Estados Unidos a través de la música, en una clara muestra de su objetivo con miras a los Oscar de 2014.

FICHA TÈCNICA
Título original: The Broken Circle Breakdown (El Circulo del Amor se Rompe)
Año: 2012  Bélgica, Holanda.
Estreno: Enero de 2014
Duración: 111 minutos
Géneros: Drama Música
Director: Felix Van Groeningen

Reparto: Johan Hendelberg, Veerle Baetens, Nell Cattrysse.



Calificación (en la escala de 1 al 5): 2

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