The Conjuring (El Conjuro)
No es la primera, ni será la última vez que se haga una película sobre exorcismos, desde la clásica The Exorcist de 1973, con los consecuentes giros de su historia, y de la cabeza de Regan MacNeil, y cuyo director William Friedkin dijo que los sucesos acontecidos al margen del rodaje hacían parte de las leyendas urbanas de la industria del cine, hasta una más reciente The Rite de 2011, donde el padre Lucas Trevant, el rol a cargo de Anthony Hopkins, recibía una llamada a su celular en pleno exorcismo, (tal vez era un demonio sofisticado), el tema de las posesiones infernales es bien recurrente en la industria fílmica.
Ahora el turno es para El Conjuro, una mezcla de horror y suspenso inspirada en hechos reales a cargo del malayo James Wan, un realizador que tiene en su ilustre filmografía, la primera y excelente entrega se Saw, juego macabro, y de Insidious de 2010 que anuncia una secuela para este 2013; como protagonistas aparecen la simplemente sensual y talentosa Vera Farmiga, si, aquella con la que podrían gastarse millones de millas con su personaje de Alex en Up in the air, y Patrick Wilson que precisamente acompaño a Wan en Insidious. Ellos interpretan a los Warren, una pareja especializada en fenómenos paranormales y en objetos demoníacos, luego de varios procedimientos para vencer a estas fuerzas del mal y donde como un extraño botín guardan esos artefactos que eran el medio por el cual la maldad se expresaba en este mundo terrenal, los Warren han sufrido heridas físicas y psicológicas que los han afectado al interior de su hogar, pero cuando a sus manos llega el caso de los Perron, una numerosa familia que se ha traslado a una vieja casa y esta siendo victima de la más cruel, aterradora y horripilante persecución por parte de espíritus y fuerzas del infierno, los Warren serán la última esperanza de los Perron, para no convertirse en otra de las tantas tragedias que encierra esta casa.
El conjuro aunque empieza bien y tiene un desarrollo sostenido, creando unos muy bien logrados momentos de suspenso y terror que envuelven al espectador, infortunadamente cae en su tramo final, con escenas no justificadas o de resolución fácil, que desvirtúan lo expuesto anteriormente con un par de cabos sueltos de gran importancia y que dejan esa sensación que la obra iba a entrar en la galería de las mejores cintas sobre exorcismos, pero algo pasó... y no logra hacer diferencia; A pesar de esto entretiene y logra hacer pasar un rato lleno de tensión y perturbador para esos corazones débiles con el terror.

gracias mario; por aparecer , lo estaban buscando y necesitando, un abrazo, es de lo mejor.
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